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La emoción precede a la acción

Somos esencialmente «creadores de soluciones» para nuestra vida. Algunas veces no conscientes, otras sí.

A la hora de aportar soluciones necesitamos las emociones y el sentimiento.

Las emociones no nacen sino que son parte de un sistema automatizado que nos permite reaccionar ante el mundo de forma inmediata, sin pensar, con el cual venimos dotados desde el nacimiento.

No aprendemos las emociones. Lo que aprendemos es a conectar un objeto (o hecho) con ellas.

Las emociones alcanzan sus objetivos al generar acciones. Y son esas acciones las que acaban generando sentimientos.

Hay emociones que proporcionan creatividad y energía y otras que nos llevan a situaciones de pánico.

Buenas noticias, sí podemos cambiar nuestra interpretación de una emoción. Podemos modificar la acción y así también el sentimiento final.

Respecto a estas reflexiones sobre emociones, sentimientos, quebraderos de cabeza… recuerdo este artículo que escribí hace un tiempito y que puede que vaya unido a este otro.

 

Al solecito (de mis clientes)

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Puedo pasar días preguntándome si lo he perdido. Sin duda estuvo ahí, pero hay épocas de parón. Días, semanas e incluso meses en que me pregunto dónde se fue la claridad.
A veces pierdo la esperanza. Nada puede ayudarme a volver ahí.  Pero siempre hay alguien que de pronto dice las palabras correctas. Escucho una frase.

Y no es una frase de facebook ni de instagram ni de un libro ni de una película ni de un artista ni de un filósofo ni de un gran pensador ni de un iluminado… o tal vez sí, lo mismo mi clienta está iluminada. Sí, sin duda lo estaba en ese momento. ¿Cómo si no ha podido pasar de hablar del espacio en gigas del servidor de su web a la evocación de una sensación para atraerla?

Simplemente imagina la sensación que quieres para ti. No vayas al detalle, solo la sensación.

Alguien que al otro lado del teléfono, en una conversación de trabajo, entre drives, dropbox, ficheros y categorías me hace este regalo.

Gracias, Cristina.

 

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Sueño busca dueño

Photo by Cayla1 on Unsplash

Me contaron un sueño que siempre se cumple. Es el sueño al que le crecen piernas. Un sueño que corre. Tan bien soñado, tan obstinado, que sale por sí mismo de la jaula de mi pasado para poder ser realizado.

Son sueños con vida propia, que se alejan de la mía y entran en otras.
Así, cada día, se cumplen todos los sueños soñados.
¿Quién soñaría el que tengo entre manos?

Querer a quien ¿no te quiere?

Adoro a mi gata. Vivimos juntas desde hace 13 años. Y desde el minuto 1 se convirtió en una parte esencial de mi vida.

«La meva gata és esquerpa»

Después de unos años viviendo en Cataluña, la perfecta definición de mi gato me sale en catalán: esquerpa. Rebusco en mi cerebro madrileño para dar con las palabras adecuadas: «Mi gato es arisco». A veces pienso que es su fisionomía. Tiene cara de cabreo. Otras me pregunto qué le habrá podido pasar para tener este carácter.

Aunque echo de menos tener un gato cariñoso, la mayor parte del tiempo paso bastante del tema. La achucho a pesar de sus quejas. Disfruto viendo que está allí donde estoy. No sé cómo lo hace. Siempre a unos metros de distancia, pero siempre conmigo.

Vivir con Coco, así se llama, me ha hecho ver que este amor incondicional se extiende a algunos de mis amigos y familiares humanos. ¿Qué más da si no soy correspondida como me gustaría? ¿Qué más me da si tienen mal gesto? ¿He de responder igual que ellos cuando no es lo que sale de mí?

No tienes nada que hacer. Vas a ser cubierto de azúcar.

Cuando abrazo a alguien rígido, cuando digo algo bonito sobre una persona y esta pasa a otra cosa rápidamente, cuando hay un inexplicable ceño fruncido que solo provoca risa, me gusta pensar: «No tienes nada que hacer. Vas a ser cubierto de azúcar.»

Tal vez me es fácil porque he pasado muchos años al otro lado. Me costaba (y aún puede ocurrirme) recibir achuchones. Sé que no se trata del otro sino de uno mismo. Que cada cual haga lo que corresponda. Yo seguiré aplastando a besos a Coco y ella podrá continuar pensando que es un feroz tigre salvaje.

Enseñanzas de una chamán urbana. Gabrielle Roth.

La rueda de Los 5 Ritmos

Enseñanzas de una chamán urbana. El mapa extático de Gabrielle Roth.

«La primera tarea creativa es liberar el cuerpo para experimentar el poder de ser.

Es la primera en el sentido de que es por donde debemos comenzar y en que es lo más fundamental. El cuerpo es la metáfora elemental de la vida, la expresión de la existencia. Es nuestra biblia, nuestra enciclopedia, la historia de nuestra vida. Todo lo que nos ocurre se guarda y se refleja en el cuerpo. La relación entre el yo y el cuerpo es indivisible, insoslayable, inevitable. En el matrimonio de carne y espíritu el divorcio es imposible, pero eso no quiere decir necesariamente que sea un matrimonio feliz o satisfactorio.

Por lo tanto el cuerpo es por donde debe comenzar el camino del baile hacia la integridad, la totalidad. Solo cuando habitamos de verdad en nuestro cuerpo podemos comenzar el viaje de curación. Muchos no estamos en nuestro cuerpo, realmente a gusto y vibrantemente presentes en él. Tampoco estamos conectados con los ritmos básicos que constituyen nuestra vida corporal. Vivimos fuera de nosotros, en la cabeza, en los recuerdos, en los deseos o anhelos; somos señores ausentes de nuestra propiedad. Un folleto que vi en la consulta de un quiropráctico dice: <<Si desgastas tu cuerpo, ¿dónde vas a vivir?>>»

De «Mapas para el éxtasis», Gabrielle Roth

Ya había escrito por aquí sobre Los 5 Ritmos. Me encanta bailar y esta propuesta, la de bailar siguiendo 5 ritmos -que, sí, de verdad, están presentes en la vida, como olas- me apasiona.

Leí este libro hace unos años. Hoy lo volví a coger. Me ha hecho mucha gracia que Gabrielle mencione al principio del mismo a un quiropráctico. Hacía un tiempito que no bailaba los 5 ritmos y los he retomado precisamente en la consulta de un quiropráctico que recomiendo encarecidamente: marceloquieropractico.com

Es curioso cómo la vida te lleva una y otra vez al mismo lugar. Siempre mejor.

El huerto de Jaume

No suban sin que Dios los suba

«Ha de hacer cuenta el que comienza que empieza a hacer un huerto en tierra que lleva muy malas hierbas para que se deleite el Señor. Su Majestad arranca las malas hierbas y ha de plantar las buenas. Con la ayuda de Dios, hemos de procurar, como buenos hortelanos, que crezcan estas plantas y regarlas, que paréceme a mí se pueden regar de cuatro maneras: con sacar el agua de un pozo, que es nuestro gran trabajo; o con noria, que sácase más agua; o de un río o arroyo: esto riega mucho mejor; o con llover mucho, que lo riega el Señor sin trabajo ninguno nuestro, y es, sin comparación, mejor que todo lo que queda dicho.

Aplicadas estas cuatro maneras de regar, me ha parecido se podía declarar algo de cuatro grados de oración, en que el Señor, por su bondad, ha puesto algunas veces mi alma.»

Libro de la Vida – Santa Teresa de Jesús

 

We are about to understand, but have not yet understood.

Cy Twombly, Panorama, 1955

Cy Twombly, Panorama, 1955

«Considero que hay una enorme diferencia entre cambio y mutación. El mero cambio no les conducirá a ninguna parte. Uno puede llegar a ser superficialmente adaptable, muy astuto para amoldarse a distintos ambientes y circunstancias de la sociedad, así como a diversas formas de presión interior y exterior, pero la mutación requiere un estado mental completamente distinto (…)

Cambio significa «alteración, reforma, sustitución de una cosa por otra»; implica un acto de voluntad, consciente o inconsciente (…)

Aunque el cambio es necesario, para mí siempre es superficial. Al decir cambio, me refiero a un movimiento producido por el deseo o la voluntad, una iniciativa con un objetivo concreto, hacia una actitud o acción bien definida. Todo cambio tiene evidentemente un motivo tras de sí. El motivo puede ser personal o colectivo, puede estar manifiesto u oculto; puede ser un motivo bondadoso, generoso, o bien de miedo, de desesperación, pero cualquiera que sea la naturaleza del motivo, en cualquier aspecto, la iniciativa o el movimiento que surgen a partir de él producen cierto cambio. (…)

Viendo la necesidad de un cambio, uno puede poner voluntad para hacerlo, entendiéndose por voluntad el deseo reforzado por la determinación con un objetivo concreto, e iniciado por el pensamiento, el miedo y la rebeldía. Pero ese cambio producido por la acción del deseo y de la voluntad, sigue siendo limitado, es una continuidad modificada de lo que ha existido (…)

[Cuando existe la acción de la voluntad, cualquier cambio que se produzca es una mera modificación. En realidad, no tiene nada de cambio.]

Veamos: uno puede cambiar, puede forzarse a pensar de modo diferente o adoptar una serie de creencias distintas; puede acabar con un hábito determinado, librarse del nacionalismo, reforzar el pensamiento, hacerse un lavado de cerebro, en vez de que lo haga un partido político o una iglesia…, tales cambios en uno mismo son bastante fáciles de llevar a cabo; sin embargo, uno ve la completa inutilidad de todo eso, porque es superficial y no conduce a una comprensión profunda en la cual uno pueda vivir, ser y actuar. ¿Qué se puede hacer entonces?

Veo muy claro que he de cambiar y que el cambio tiene que producirse sin esfuerzo. Todo esfuerzo por cambiar es víctima de sí mismo, ya que implica la acción del deseo y de la voluntad conforme a un modelo, a una fórmula o concepto preestablecido.»

El camino de la liberación. La mutación psicológica. Krishnamurti.

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Una pregunta que me persigue: ¿es necesaria la voluntad?
Vivimos en la cultura del esfuerzo, y sin embargo…
El texto que sigue a este que he reproducido aquí (recortando y acotando) es la bomba. Recomiendo su lectura. Un adelanto:

La mutación como comprensión en el silencio, en la comunión. Ninguna acción es requerida. 

De hecho, es imprescindible la lectura completa del libro. Me he permitido publicar aquí un fragmento, pero no es un libro para leer a trozos.

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Con y como

XV

Antiguamente, el que sabía practicar el Tao
era sutil, flexible, profundo y comprensivo.
Tan profundo que no se le podía conocer.
No pudiendo conocerle, solo podemos describirlo vagamente.
Diciendo:
Con mucha indecisión,
como si alguien en invierno atravesara
un río con hielo fino;
con mucha preocupación,
como si alguien temiera ser rodeado y
atacado por los países vecinos;
con mucho respeto,
como si alguien hubiera sido invitado;
con mucha debilidad,
como si el hielo empezara a derretirse;
con mucha sencillez,
como si fuera un tronco;
con mucha confusión,
como si fuera agua turbia;
con mucha amplitud,
como si fuera un valle.
Aunque el agua es turbia,
después de reposar se aclara
poco a poco.
Aunque esté en reposo,
cuando se mueve crece
poco a poco.
Quien conserva este Tao
no persigue la plenitud.
Así conserva lo de siempre y
no persigue la novedad.

(Tao Te King,  Lao Tze)

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Hagámoslo mal

Hagámoslo mal

¿Qué es querer hacerlo bien?
Para hacerlo bien, miro fuera, copio lo que ya está hecho.
Hacerlo bien es tener un sistema que me lleva a un resultado conocido.
Hacerlo bien es encajar en un molde.
Hacerlo bien es que los demás lo entiendan y acepten.

Al hacerlo bien, mis acciones no son mías.
Simplemente trato de hacerlo bien.
Hacerlo bien es hacer lo esperado.

Hagámoslo mal.
¿Qué tiene de malo hacerlo mal?
¿Sufriré más que haciéndolo bien?
¿No seré aceptada?
¿Haré daño a otros?

Haciéndolo mal, parto de un resultado de mierda.
Las expectativas son nefastas.
Hacerlo mal es ligero.

Haciéndolo mal, todo es posible.
Estoy en un espacio desconocido.
Me convierto en una exploradora.
Haciéndolo mal puedo encontrarme con lo inesperado.

Hagámoslo mal.
Y sonriámonos.

(Photo by NeONBRAND on Unsplash)

(y unas horas más tarde de escribir esto, por casualidad, aparece esta canción… parece que trapeo sin saberlo… 😉 «pa’ esa mierda ya no tengo tiempo»)