El blog de la mano que piensa

Recuperando el movimiento natural del cuerpo

Katsugen-undo

Somos
Animales
Racionales
Emocionales
Conscientes
En relación

Todo esto que somos (y seguramente seamos más) en nuestra sociedad se ha visto reducido a “Racionales” y “Emocionales”.
Nos pasamos la vida analizando (pensando) con el fin de controlar todo lo que ocurre en nosotros y en nuestro entorno.
A veces pensamos que pensamos para comprender. Pero normalmente pensamos para controlar. Incluso cuando pensamos en no controlar, porque ahora nos dicen que ser espontáneos con nuestras emociones (siempre hasta cierto límite) y dejarse llevar por la intuición es muy auténtico, también estamos controlando. Si viene del pensamiento, estamos controlando.

Con el cuerpo ejercemos el mismo tipo de control: lo ejercitamos con el fin de encontrarnos bien, ser más fuertes, más guapos… mediante técnicas estudiadas y eficientes.
Lo sometemos a lo que está bien y lo que está mal. Hay ciertas cosas naturales que están totalmente prohibidas, otras que solo se pueden hacer en los lugares y momentos adecuados… Le decimos cómo, cuánto y cuándo moverse. Si nos duele algo o caemos enfermos, nuestra práctica habitual es quedarnos quietos y encogidos, sea cual sea el problema, esperando que la pastilla de turno tome el control de nuestro cuerpo y haga su efecto. Y así perdemos el animal que somos y, con él, el instinto.

El Katsugen-undo propone recuperar los movimientos naturales del cuerpo. Una vez que los hemos perdido, volver a ellos requiere una especie de “reaprendizaje”. Es una práctica que puede hacer todo el mundo. No es compleja ni requiere de ninguna preparación. Pero es una práctica: hay que experimentarla.

Introducción al Katsugen-undo
Cómo provocar el katsugen-undo

He experimentado muy poquito la práctica del katsugen-undo, pero conocerlo ha sido revelador. Llevaba tiempo tratando de volver al ritmo natural de mi cuerpo, escuchándolo, moviéndome o no moviéndome según él me dice… y conocer esta práctica me ha animado y me ha ayudado a estar más atenta al animal que soy y dejarme llevar por su sabiduría.